A1: La experiencia del inmigrante que llega de algún sitio de América Latina me conmovió mucho, porque creo que Puerto Rico, si bien forma parte de los Estados Unidos, es
América Latina en cierto modo. Me conmovió que alguien tratara de hacerse paso en Nueva York, una ciudad tan grande, sobre todo porque la historia está narrada desde el punto de vista de esta muchacha que, creo, se gana
nuestros corazones.
P: ¿Cuál es su experiencia y conocimiento sobre temas latinoamericanos? Cuéntenos de las películas que hizo con latinoamericanos...
A: Tener que abrirme camino en los Estados
Unidos después de llegar a Nueva York de Venezuela, mi país de origen, me ha hecho vivir experiencias similares a las que aparecen en la historia, y por esa afinidad me resultó fácil comprenderla.
P:
Hay alguna diferencia, en cuanto al modo de tratar el material, entre una novela, que es una obra estructurada, y una autobiografía, que si bien es una obra estructurada, se basa en hechos ocurridos. ¿Es muy similar el
desafío, o es diferente?
R: Dado que tanto la novela como las memorias son libros, presentan el mismo desafío para el lector, quien debe suplir con su imaginación mucho de lo que queda tácito en lo que escribe el
autor. En mi calidad de director debo mostrar cosas concretas. El tremendo desafío no es solamente el de estructurar el relato de modo de dar la misma impresión que da el libro, sino también el de dar realidad a los
espacios que el autor deja a cuenta del lector, para que éste les de realidad con su imaginación.
P: Ud. ha trabajado en estrecha colaboración con Esmeralda en este "show" ¿Alguna vez ha
trabajado así con algún otro autor? ¿Qué fue lo que aportó esa forma de trabajar para Ud. como participante activa del proceso?
R: Tener la presencia de Esmeralda en el "set" me pareció muy importante,
ya que se trata de su historia; quise obtener toda la información que le era posible aportar. El hecho de que me fue posible dirigirme a ella y preguntarle: "¿Esmeralda, le parece que esto era así?" o
"¿conviene que esto sea de esa manera?" le agregó mucha riqueza a mi forma de narrar la historia.
P: La redacción de memorias es algo muy íntimo y personal, mientras que filmar una película es
una actividad hecha en colaboración con muchas personas. ¿Hubo alguna diferencias de opinión entre Uds. respecto a su manera de interpretar la historia de Esmeralda durante el rodaje de la película?
R: No creo que
hubieron asuntos controvertidos de importancia. Creo que uno de los más serios fue hallar la actriz para el papel principal, el de Esmeralda. Porque la Esmeralda de carne y hueso no estaba presente cuando le dimos el
papel a Ana María Lagasca. Cuando Esmeralda llegó de su viaje, y las vimos a las dos juntas, creo que quedamos todos pasmados al ver lo mucho que se parecían. La versión más joven y la versión mayor se veían idénticas.
Creo que nos sentimos muy alentados por ello. Luego, dado que no tenía fotos de sus hermanos y hermanas, asignamos los papeles de la familia a ciegas. Cuando Esmeralda entró y los vio, exclamó: "Oh, aquél, aquél
actor es idéntico a mi hermano Héctor, y esta actriz es igualita a mi hermana Delsa."
P: ¿Qué es lo que el público recabará al ver la historia de esta familia? No es sólo una familia, sino que la
integran también otros parientes que viven allí. Para muchos de nosotros ese concepto es bien distinto a lo usual. ¿Qué impresión cree Ud. que nos formemos respecto a los Santiago?
R: Creo que los latinoamericanos
se van a identificar mucho con esta historia. Es muy probable que todo el mundo se pueda identificar con esta historia, porque todos nosotros hemos dejado algún ser querido, ya sea en otro país o en otro estado. Creo
que esta historia, por tratarse de alguien que se abre camino en un ambiente distinto, nos llega a todos. Nuestros lazos afectivos, nuestras relaciones con nuestros padres y con nosotros mismos al crecer, todo eso, que
es universal, figura también en esta historia.
P: También es una historia acerca de varias generaciones. ¿Nos podría decir algo respecto a la relación entre las tres generaciones que aparecen en esta
historia?
R: Me encanta esa parte sobre la relación entre las generaciones: la abuela, la madre y la hija. Creo que en muchas familias latinoamericanas el padre no asume sus responsabilidades, así es que al fin de
cuentas se forma un mundo de mujeres. Las relaciones son bien interesantes, porque lo que sucede, al menos en mi familia y en muchas de las familias que conozco, la madre y su hija no se llevan tan bien como la abuela y
su nieta. Con frecuencia hay tensión entre la madre y su hija, y entonces la hija puede recurrir a su abuela. Esa interacción entre las tres resulta bien interesante. Además, vemos cómo las relaciones tienen su eco, se
reflejan entre sí, entre la madre y la hija, y entre la abuela y la madre. Eso sí que es interesante.
P: Las experiencias de las integrantes de las tres generaciones difieren en cuanto a su ingreso a la vida
Neoyorquina. Cada una de ellas reacciona de manera algo distinta. ¿Nos podría decir algo sobre cómo se ubica cada una de ellas en Nueva York?
R: En resumidas cuentas, el tema de esta historia es el valor, una gran
valentía. Nos referimos a la madre en este relato, quien lleva a sus siete hijos desde la zona rural de Puerto Rico, a Brooklyn. Comienza a labrarse una existencia, se pone a trabajar y envía a sus hijos a la escuela.
Es una mujer muy valiente, y su hija también es muy valiente, y luchan, siguen luchando por lograr una vida mejor. Abre puertas, o las puertas se abren para ella, y ella cruza los umbrales, como ya lo dije, con
tantísimo valor.
P: Mientras va abriendo las puertas de América para su familia - haciendo de intérprete para ellos con el sistema de asistencia social - está también como incubando su propios sueño, el
de ser artista, el de...
R: Creo que el sueño - es el sueño de una vida mejor. Nuestro personaje está en una trayectoria de autodescubrimiento en cuanto a la naturaleza de su talento. Vemos un intercambio de roles
dado a que la generación más joven aprende el inglés más rápido que la generación mayor. Por lo tanto, a veces la vemos a ella hacer de madre a su propia madre, aunque nunca perdemos de vista la fortaleza de su madre.
En cuanto a Tata, la abuela, notamos que tal vez no se haya vinculado tanto con el mundo exterior como lo han tenido que hacer la madre y la hija.
P: Así sucede por lo general con todas las familias de inmigrantes.
Los abuelos se quedan en casa y van a las tiendas. Los padres hacen lo que pueden por conseguir trabajo y los hijos hacen de guía, cosa que puede llevar a altibajos en cuanto a los papeles que cada integrante de la
familia tradicional suele desempeñar. Ud. ha aludido a ese tema en esta película. ¿Nos podría hacer un comentario respecto a los roces que se dan en la relación entre madre e hija?
R: Los roces dentro de la
familia, por supuesto, ocurren cuando la hija se adapta un poco a la vida norteamericana y va a la escuela secundaria, y se siente conflictuada porque el estilo de vida de Norteamérica es distinto al de Puerto Rico,
donde, al igual que en las familias de los japoneses, los chinos, los koreanos o los armenios, los vínculos familiares son más estrechos. El vínculo respetuoso para con los ancianos que integran la familia es algo que
no se ve por lo general en las familias norteamericanas. En la cultura de Norteamérica los hijos se mudan de casa lo más rápido posible. Los abuelos están en otro sitio. La familia se fragmenta, y mi opinión personal es
que la manera tradicional latinoamericana de incluir a la abuela en todos los aspectos de la vida de la familia es algo sumamente útil.
Creo que los Norteamericanos, tal como lo demuestran algunos
estudios, están tratando de reintegrar a la familia. Pero los roces en el caso de Esmeralda son difíciles de resolver porque a ella le gustaría poder ser igual a sus compañeras de la escuela. Quiere usar vestidos
iguales a los de ellas, y ponerse maquillaje como lo hacen ellas. Quiere salir a citas con muchachos. Lo que ella quiere es ser como una chica norteamericana, y su madre quiere que permanezca una muchacha tradicional.
Ahí es donde se empiezan a ver los efectos de estos roces sobre la estructura de la familia.
P: ¿Cómo definiría Ud. la experiencia personal de Esmeralda al ver su vida recreada de esta manera por Ud.?
R: Creo que al principio no tenía ella idea alguna de cómo iba a realizarse este proceso. Al principio pareció tener cierta ansiedad de que se representara a su familia. Recuerdo que las primeras tomas que
filmamos, fueron de los exteriores que tenían que ver con la familia y con el mundo circundante. Luego, cuando nos tocaba ya ir al escenario, me dijo: "Oh Betty, esto sí que me va a resultar difícil, porque nos
estamos adentrando al núcleo de mi familia." Creo que a excepción de un día, tal vez, cuando las cosas fueron algo difíciles, le pareció que sí logramos captar a su familia. De hecho, creo que se emocionó hasta las
lágrimas en varias ocasiones, porque lo que veía le hacía acordarse tanto de su familia. Es una historia dramática - pero hay mucho sentido de humor en esa cultura - la historia tiene muchas partes chistosas.
P: Me parece que Uds. hicieron un gran esfuerzo, también - uno oye muchas críticas acerca de la manera en que se suele retratar a las comunidades hispanas en los programas de la televisión y en las
películas latinas. Aparecen las culturas diluidas de manera genérica. ¿Qué es lo que han hecho Uds. en este caso para conferir una identidad específica a la gente que aparece en esta película?
R: En primer lugar, pienso que los productores han demostrado mucho valor al permitirnos formar el elenco de esta película correctamente. No nos han presionado para que contratemos alguna estrella, así es
que creo que obtuvimos un elenco bien auténtico. Los actores son portorriqueños o cubanos. Son actores latinos auténticos, representando a personajes latinos. Ese factor es lo que hace la gran diferencia; hemos optado
por lo auténtico. Nuestra búsqueda en todos los aspectos, tanto en el diseño de la producción como en el vestuario, en el relato y en el diálogo... hemos tratado de reflejar cómo vivían, cómo hablaban realmente. Y
Esmeralda nos ha ayudado muchísimo. La hemos incluido en todas los departamentos, para que les pueda indicar, por ejemplo, cómo se vestía su familia, cómo eran sus departamentos, qué aspecto tenían, aún sin tener ni una
fotografía. En ese sentido, creo que las memorias están completas, porque le pertenecen plenamente, son sus recuerdos con nuestra investigación y lo que hemos logrado desarrollar, los actores y yo.