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Negi cobra vida en la pantalla:
Entrevista con Esmeralda Santiago

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En esta entrevista la autora y guionista discute el tema del enfoque al crear un equilibrio entre la realidad de sus recuerdos y la interpretación de su vida en una película.

Pregunta: Esmeralda, ¿qué reservas tuvo, si es que las tuvo, respecto a que se hiciera una película de sus memorias?

Respuesta: Mi mayor reserva... fue mi preocupación de que la película fuera auténtica y no una versión "Hollywoodizada." Mi vida y la de mis seres queridos ya se ha visto transformada por el proceso de escribir mis memorias sobre ellos. Cuando se toma esta transformación y se la transforma aún más para hacer una película, siempre está el temor de que se pierda más de lo que se gana. Ésa fue una de mis preocupaciones principales: que dentro de lo posible, la historia que se cuenta en la película sea fiel a la vida que refleja.

P: ¿Cuáles fueron los desafíos más difíciles en la adaptación del libro a guión cinematográfico?

R: El desafío más difícil... fue la redacción del guión de la película. Por temperamento prefiero la forma larga. Me encantan los libros. Mientras más gruesos, mejor. El guión es, por naturaleza, una especie de forma literaria taquigráfica. Una de las dificultades mayores que tuve, fue tomar estas escenas vividas en tiempo real, y transcribirlas al tiempo cinematográfico. El tiempo cinematográfico es mucho más denso y rápido. En resumidas cuentas, uno toma no sólo escenas, sino años enteros de su vida, y las hace transcurrir en una abrir y cerrar de ojos. Me costó mucho conceptualizarlo, y más adelante, tratar de hacerlo.

P: ¿Le resultó divertido todo eso?

R: La experiencia de estar en el plató me resultó interesante e instructiva. Aprendí mucho respecto al modo de hacer películas. Aprendí cómo debe ser el guión, y me resulta muy curioso el hecho que los guionistas sean las últimas personas que se requieren en el plató. De hecho, estar presente en el plató es la mejor manera de aprender a escribir guiones, porque uno ve cómo se hacen. Uno ve de qué modo hay que desarrollar las escenas, uno ve el proceso. Lo más divertido para mí fue aprender cómo se hace una película. No diría que fue divertido todo el tiempo, en todo momento, porque costó mucho trabajo, fue un trabajo de intensa concentración, y de mucha emotividad para mí; pero sí me parece que al finalizarse todo, sabía muchísimas cosas que ignoraba cuando comencé.

P: ¿Cuál aspecto del proceso de adaptación le gustó más?

R: Realmente me sorprende el uso constante de "gustar". No creo que este proceso sea placentero para mí. Es un enorme desafío, y supongo que me gustan los desafíos, así es que esa parte sí es placentera. Pero creo que toda la experiencia de enfocar uno su vida, vivida en español, y escribir acerca de ella en inglés, para luego adaptar eso a una película que tiene que recobrar el español y entonces tratar de comunicárselo a los actores, cuyo primer idioma no siempre es el español, [todo eso] resultó ser un tremendo desafío. Fue algo bien difícil. No podría decir que fuera un placer para mí. Lo que sí puedo afirmar es que he aprendido mucho y que ahora soy otra persona a causa de ello. Realmente he visto una aspecto de la cultura popular que nunca se me ocurrió poder ver, cosa que me ha enseñado mucho respecto a cómo ver las películas.

Una de las cosas más positivas que sucedieron durante la filmación de Casi una mujer , fue que los actores y los técnicos del equipo filmador comenzaron a tratarse como si fueran miembros de una familia. Creo que fue porque la película se trataba de algo que nunca se había visto, ni por televisión ni en el cine: la vida cotidiana de una familia portorriqueña. De repente todo el mundo, los actores, el elenco, el equipo, se dedicaron tanto a dar la impresión de ser una familia; a que se los percibiera como que eran una familia, y que se viera así. Su dedicación fue unánime. Fue maravilloso, y para mí un aspecto muy positivo [del proceso]. Para que la experiencia de la película sea auténtica, es muy importante que la familia que aparece en ella dé la impresión de ser una verdadera familia. Hay momentos en la película que tal vez no sean importantes desde el punto de vista Hollywoodense, pero que son de importancia crucial y esencial en cuanto a las pautas de la humanidad, en lo que respecta a la esencia de la familia, y a lo que deben hacer sus integrantes entre sí.

P: El hecho que un escritor esté presente durante casi toda la filmación, es algo muy fuera de lo común. ¿Cómo definiría Ud. su papel en el plató?

R: Opino que la presencia del escritor en el "set" es algo fuera de lo común. Sobre todo porque existe allí una cierta jerarquía bien definida, y el escritor--una vez que haya entregado el guión--no forma parte de ella. Me parece que mi presencia en este "set" agregó mucho más de lo que quitó. Logré asegurar que no ocurrieran ciertas cosas que podrían haber ocurrido de no estar yo presente, y me refiero específicamente a la impresión de autenticidad que da la película. Me esmeré mucho en lograr que los actores que hablaban español lo hicieran con un acento lo más portorriqueño posible, ya que casi ninguno de ellos era portorriqueño. Me encargué de traer al "set" lo que faltaba, cosas que ni siquiera estaban en el guión. Por ejemplo: la encantadora escena entre Tata y Don Julio, cuando se ponen a bailar en medio de una discusión familiar. Esas cosas las agregué, creo, porque soy la escritora, y no simplemente la persona cuya vida se narraba. Fue un momento dramático que hacía falta en la película para mostrar la relación entre dos personas importantes en la obra, pero que juegan un papel mucho menos importante dentro de la totalidad de la trama.

P: ¿De qué manera participó Ud. en la arquitectura de la película? ¿Cuál fue su reacción a la arquitectura de producción en general y a la de los tres departamentos en particular, cuando finalmente los vio en el escenario sonoro?

R: Antes de que se comenzara el rodaje, conversé varias veces con el arquitecto de producción, quien ya había hecho mucha investigación por su cuenta. Había visto fotografías, y dado que también él es latino, ya tenía cierta idea del aspecto de estos departamentos. También le envié un "fax" bien detallado de cómo recordaba yo los departamentos, y la manera en que mi madre los había decorado: su amor a las estatuillas y a las cortinas que ubicaba por todas partes, y que caracterizaban el gusto con que ella organizaba sus ambientes. Al llegar al "set", me quedé admirada de la magnífica labor hecha por el departamento de arte, puesto que los departamentos quedaron exactamente tal como hubieran sido de verdad a los comienzos de la década del sesenta. Fue algo muy conmovedor para mí recorrer estos ambientes y sentir que era como volverlos a visitar. Aunque eran una creación, se me hacían conocidos. Creo que en algunas ocasiones tuvimos que discutir algunos detalles. Ellos se basaban en su arte y en su investigación, mientras que yo me basaba en mis recuerdos--que trataron con todo respeto.

P: ¿Qué opina del reparto, y en especial, qué le parece Ana María Lagasca?

R: Cuando vi por primera vez la toma que me enviaron de Ana María, su gran parecido a mí me resultó desconcertante. Hicieron la audición, y llevaba puesto el mismo vestido que lleva en la escena final de la película, así es que recreaba ya entonces el estilo de los años sesenta, muy ubicada en la época. Me quedé muy impresionada al ver a alguien tan parecida a mí, que iba a poder representar lo que yo era de jovencita. Es nacida en Puerto Rico, su padre es filipino y su madre es española; pero ella no ha vivido en Puerto Rico, y tengo entendido que no ha vuelto desde que nació. En realidad ella no contaba con las experiencias de recorrer los caminos aquellos que yo había recorrido. Se esforzó muchísimo por dominar el dialecto para que su acento fuera portorriqueño, y creo que lo logró, en gran medida. Creo que hizo todo lo posible por dar en la tecla con el dialecto. Me quedé sumamente admirada por la dedicación que demostró. Me cayó muy bien su ansia por hacerlo a la perfección... tuvo gran importancia eso para mí, y realmente me sentí agradecida por ello.

P: ¿Y qué le pareció Wanda De Jesús?

R: No puedo imaginar a nadie mejor que ella para hacer el papel de mi madre. Wanda De Jesús la captó completamente a Ramona Santiago. Lo interesante del caso es que de entre todas las actrices que entrevistamos para el papel, ella era la menos parecida físicamente, a mi madre. Wanda tiene esa especie de sensualidad tipo Sofía Loren, y mi madre tiene la piel un poco más clara, y sus rasgos son distintos; pero el aspecto, sus gestos, el porte, su forma de hablar, las veces que sonríe, y cuándo decide no sonreír, todo eso era totalmente Ramona Santiago. Su tarea me parece magistral porque nunca alcanzó a conocer a mi madre. Lo recogió todo al leer el libro, hablando conmigo, y de su arte como actriz, al prepararse para el papel. Realmente la conoce a fondo a esta mujer, y le dio vida a un personaje que representa nuestra experiencia. Le quedo agradecida para siempre por hacerlo. Considero que es más importante que ella caracterice no sólo a mi madre, sino a todas las mujeres portorriqueñas en general.

P: Qué le parece la selección de Miriam Colon para el papel de Tata?

R: Me encantó verla en el papel de Tata; ya desde el principio anhelábamos que pudiera hacerlo porque incluso físicamente se le parece, y nos pareció que sería capaz de reflejar no sólo la seriedad de la persona, este ser profundo, sino también su sentido del humor. Lo hizo con tanta destreza: una miradita de Miriam, y uno se desternilla de risa. Logró captar la personalidad de la mujer completamente, sobre todo para mi familia y para mí, que la conocíamos a Tata, antes de estos últimos diez años. Me acuerdo de la primera vez que nos reunimos con Miriam, justo antes de que empezara a representar su papel. Dijo: "La conozco a esta mujer. He conocido a muchas mujeres así, y he esperado poder representar a una mujer así." Y eso se notó sin duda alguna en su interpretación.

P: ¿Cuál fue su relación personal con Ana María, y le ayudó Ud. a encontrar la manera de representar al personaje? ¿Y si así fue, de qué manera lo hizo?

R: Ana María ansiaba complacerme en el modo de representar al personaje. En una de las conversaciones que tuvimos, hablamos de que ella tenía que encontrar a Negi en sí misma. Tenía que encontrarla en el material escrito, y tenía que encontrar el personaje en el guión. Para mí, en realidad, todos estos actores, quería que se hicieran cargo de los personajes, haciéndolos reales para ellos mismos. No hay modo de duplicarla a mi hermana Alicia, por ejemplo, ni a mi madre, ni a Tata; pero lo que sí se puede hacer es tomarlos como arquetipos de otras personas, y eso era lo que trataba de comunicarle a Ana María. Creo que por el hecho de tratar de ser yo, halló la manera de ser ella misma dentro de ese personaje; y eso es lo que cuenta, creo, para mí como escritora y para ella como actriz, hacer que el personaje sea ella. Sí, encuentro un poco de mí misma en su interpretación, pero también encuentro mucho de Ana María, y también veo en ella algo del director - la forma en que él concibió el rol. Son los elementos que intervienen cuando se hace una película. Por eso no me lo tomo a pecho si un gesto suyo no es como el mío. Creo que siempre y cuando concuerde con el personaje que ella está creando, está bien, eso es lo que cuenta. Creo que Ana María se desempeñó muy bien al crear el personaje de Negi. 

P: ¿Qué sinetió al ver las escenas de su vida familiar representadas en la película, y qué le parece, qué opinará su familia respecto a la manera en que están retratados?

R: Durante el rodaje, sobre todo cuando no estaba mirando las escenas proyectadas en la pantalla, sino viéndolas a medida que se desarrollaban, con frecuencia me sentía muy pero muy conmovida y emocionada por lo que estaban representando. Me daba la impresión de ser una mosca en la pared, viéndome a mí misma y a mi madre, o a mí y a mis hermanos en alguna escena de familia. Esos momentos me resultaron muy conmovedores, pero como mi presencia allí se debía a que tenía una tarea que desempeñar, no me podía entregar a las vivencias con toda plenitud. Eran sentimientos contradictorios: por un lado me hubiera gustado estar presente nada más, gozando del momento, y por otro lado sentía la obligación de cumplir con mi tarea de ver que todo ocurriera de la manera en que sentía que debía ocurrir, y serles útil a las personas que dependían de mi ayuda. En cuanto a la reacción de mi familia, dos de mis hermanas, Delsa y Edna, vieron el corte inicial de la película. Fue realmente maravilloso porque de la manera en que ellas la vieron, yo no podía verla. Gozaron de verla. Por ejemplo, en una de las escenas donde Ana María baila por todo el departamento, ni bien vieron eso, dijeron: "Ésa eres tú, así eras tú - solías hacer eso todo el tiempo." Lo hermoso fue que esos momentos a ellas les parecieron reales, ya que ellas habían estado presentes, y los habían vivido. Lo mismo pasó cuando fue mi hijo al "set" y vio a Wanda en una escena con las tres actrices jóvenes que hacen el papel de Negi, Delsa y Norma. Vio simplemente la escena, y cuando terminó, dijo: "¡No puede ser! es ella."Cuando le respondí: "Lucas, no se le parece para nada," me dice: "Oh, ahí sí se le parece." Era la misma idea: emocionalmente, los actores lograron adueñarse de los personajes. Y me resultó tan regocijante ver eso, porque no lograba distanciarme lo suficiente de esa parte, y gozarla, hasta que ya terminamos todo, y tuve tiempo de retomar el tema y refleccionar al respecto.

P: Al escribir sus memorias, ¿le preocupó la reacción de su familia a lo que Ud. escribió? Y si sí le preocupó, ¿de qué manera resolvió esa situación? ¿Y eran ésas las mismas preocupaciones que tuvo al hacer la película?

R: Al escribir mis memorias, sobre todo el primer libro, me preocupaba que mis familiares se molestaran, que se ofendieran, que les doliera ver que los asuntos que nunca sacamos a relucir entre nosotros aparecieran descritos en un libro, leído por gente desconocida. Lo más maravilloso para mí, después de escribir mi primer libro, "When I was Puerto Rican", y sobre todo después de "Almost a Woman", fue ver que mi familia era tan comprensiva, tan generosa, que me brindaba apoyo, aliento y al mismo tiempo su agradecimiento por haber yo escrito estos libros... que de hecho me me hubiera puesto a hablar de las experiencias que ellos también creen que ameritan discusión, aún si nos resulta difícil, o no tenemos la oportunidad de hablar de ellas sin que resulte doloroso.

La película, es algo bien diferente. Cuando me puse a escribir el guión, durante las primeras semanas simplemente... tratar de decidir cuáles serían los sucesos que narraría en la película, me resultó muy doloroso porque me sentí mucho más expuesta. Creo que fue porque me imaginaba a los actores representando estas escenas. Escribir un libro es una experiencia muy íntima entre el escritor y el lector. Va de un ser a otro ser, mientras que en una película muchas personas representan los sucesos a la vista de mucha gente, por lo que me sentí mucho más desnuda en toda la expresión de mis recuerdos. Parte de mí se sentía muy incómoda con todo eso, y me costaba escribir el guión mientras imaginaba una gran multitud haciendo de espectador.

P: Su narración es algo muy personal, escrito en un formato muy personal: las memorias. ¿Cambió en algo el material esencial a raíz del proceso colaborativo de hacer una película?

R: Espero que todo el mundo sepa que una película es bien distinta de un libro, aún si se basa en un libro. Tiene que serlo, porque es una forma diferente, y en cierto modo, dado que soy escritora literaria, creo sinceramente que una película no puede hacerle justicia a mi libro. Escribo un libro porque la experiencia del libro es diferente, y si hubiera querido ser cineasta, me hubiera puesto a escribir un guión cinematográfico. La otra cara de esa moneda es que un guión le permite a uno hacer cosas que un libro no permite. Es decir, dramatizar las escenas de modo muy intenso y completo, dando a las escenas una gravedad distinta. Pues sí, me preocupa sobremanera que la gente al ver la película crea que ha leído el libro, cuando de hecho la película es bien distinta del libro. Eso fue lo que yo tuve que hacer: realmente tuve que desligarme del libro para serle fiel a la película.

P: Enumere algunas de las escenas y dígame que opina de ellas.

R: Una de las escenas que realmente se destacan, bueno, más bien son dos, son las escenas en los clubes: primero, el Centro Comunitario y luego el Club de Baile y todo ese ambiente donde la gente va a divertirse nada más, a pasarla bien, expresando su cultura físicamente al bailar la salsa, que es la síntesis de todo eso. Quería asegurarme de que sin falta se bailara en la película, porque bailar es una actividad muy importante en la vida de mi familia... tal vez no en la de todas las familias portorriqueñas, pero sin duda alguna en la vida de esta familia portorriqueña. Hay que mencionar también otra escena, la que muestra a Negi, regresando de la escuela toda maquillada, con la falda remangada por encima de las rodillas, y con un aspecto bien distinto del que tenía al salir de casa camino a la escuela. Mami reacciona con ira primero, y trata de darle una paliza; y luego, surge todo ese asunto de la dignidad, y le da una lección a Negi. No se trata solamente de que Mami quiera tener a Negi bajo control; se trata de enseñarle algo respecto a su cultura. Gústele o no, así es la cultura, le está diciendo algo muy importante para ella, que comunica una norma cultural que Negi había olvidado. Esa escena me parece importante porque en ella se evidencian muchos de los valores culturales de la película, y nuevamente, de mi propia familia en particular.

P: ¿Cuál fue la lección que se le olvidó a Negi?

R: La lección que a Negi se le olvidó es que las muchachas portorriqueñas no se comportan así. Se le olvidó, por la presión en su medio social que la impulsaba a ser como las demás muchachas, y a propósito, recuerdo que esa misma presión fue algo muy importante para mí durante mis primeros años en los Estados Unidos, cuando trataba de mantener el equilibrio tan tenue entre lo que era aceptable para una chica portorriqueña, y lo que lo era para una chica que no era portorriqueña. Tuve que hacer esas opciones constantemente y lidiar con las consecuencias, porque una vez que se opta por algo, hay que atenerse a ello a la fuerza, y mi adolescencia la pasé en eso, evaluando y eligiendo opciones. Tuve que ser conciente de esas opciones, debiendo elegir entre ellas constantemente, y debiendo luego decidir si fue la opción correcta o no...

R: Sí hay algo en la película que hubiera preferido que fuese diferente. Es que yo no lloraba tanto como llora Negi en la película. Yo acostumbraba llorar hacia adentro. Las lágrimas se consideraban vergonzosas porque uno tenía que tener su dignidad, y ser capaz de entender las cosas y encargarse de resolverlas. Las lágrimas son un modo de mostrar la vulnerabilidad de uno a las personas que en realidad no deberían poder notarla... porque no les incumbe. Eso es lo que quisiera que hubiera sido diferente.

P: ¿Qué desearía Ud. que la juventud aprendiera de esta película?

R: No escribo para comunicar algún mensaje especial al lector. Yo en realidad escribo para obtener lo que yo quiero de la experiencia de redactar algo. Y ésa es la diferencia entre escribir un libro y escribir un guión. Para un guión, sobre todo si es algo para "Masterpiece Theatre", o si se trata de memorias, o algo que se va a usar con propósitos educativos, uno tiene que pensar de manera temática. Uno tiene que conceptualizar la trama de la historia narrada. Uno tiene que pensar sobre lo que el público va a recibir y entender. Espero que la gente joven que vea la película se lleve consigo la idea de que uno no puede rendirse nunca; no puede uno rendirse. No la idea de que uno no debe, o que no es lo apropiado, sino que uno no puede. Que la supervivencia misma depende de que uno no se dé por vencido, y que si a uno le quitan eso, entonces todo lo que yo he sufrido, fue en vano. Si salen diciendo: "Oh, cuando uno tiene dieciséis años debería tener novio, debería tener novio." Si eso es lo que sacan en limpio, he fracasado, y no valió la pena. Realmente espero que una persona joven que vea esto se dé cuenta que es muy importante no olvidarse que las alternativas que elijan son las alternativas cuyas consecuencias deberán afrontar, y por eso las alternativas tienen que escogerse bien.

P: Muchas personas jóvenes quisieran ser escritores. ¿Qué les aconseja?

R: El mejor consejo que puedo darles a los que quieran ser escritores, ya sean jóvenes o viejos, Latinos o no, hombres o mujeres, es que lean. Lean obras literarias de valor. Si quieren ser escritores no van a ayudarse en nada si leen porquerías, a menos que quieran escribir porquerías. Opino que es muy importante para un escritor hallar estímulo en la lectura. Vayan a su biblioteca... deténganse ahí nomás, en medio de la sala... diríjanse a cualquiera de los estantes que tengan delante y elijan el libro que les resulte más difícil de leer. Comiencen a leerlo y léanlo de cabo a rabo, consultando el diccionario si hace falta. Aunque tengan que llorar porque saben que no alcanzan a seguirle el hilo a las largas oraciones de Henry James, ni a comprender lo que dice al final, continúen, sabiendo que así van a aprender algo. Creo que si uno no es lector, no puede ser escritor. El primer lector de lo que uno escribe, es uno mismo - así escribe el escritor. Uno escribe para poder leer, y si uno no es buen lector, nunca será buen escritor.

P: ¿Tiene Ud. alguna sugerencia para los chicos que quieren escribir diarios, algún consejo sobre cómo beneficiarse al máximo del proceso?

R: Me parece que es muy importante que un escritor lleve un diario, porque le ayuda a desarrollar su pericia como escritor. No interesa dónde ni cómo escriba uno; en la computadora, en una libreta, o como me pasa a mí con frecuencia cuando no tengo nada a mano, anoto cosas en los márgenes del periódico, o en una servilleta, o en las bolsas de provisiones del mercado. Lo importante es seguir escribiendo y sentir que uno es escritor. Algo que me hace a mí sentirme escritora aún durante los días en que no puedo escribir, ya sea porque estoy viajando o porque tengo demasiado que hacer, es  alcanzar a escribir algo en mi diario; entonces siento que todavía soy escritora. De ese modo uno conserva el contacto con su oficio. Sirve para poder recordad las cosas... que luego se podrían usar en otras obras.

P: ¿Qué le gustaría decir respecto al idioma en cuanto a este proceso?

R: Creo que el aspecto más importante para mí en todo este proyecto no fue en absoluto el método de escribir el guión, ni el aspecto práctico de la producción de la película, ni ninguna de las cosas de las que hemos hablado; sinceramente, considero que todo eso pasa a segundo plano cuando se habla de la idea fundamental: nunca antes se había hecho una película así. Lo que hace que esta película sea tan extraordinaria y tan diferente no es sólo el hecho de que tenga subtítulos y sea una producción de "Masterpiece Theatre", sino que en ella escuchamos a una familia portorriqueña típica, viviendo una vida común y silvestre... hablando en su idioma, un aspecto muy importante en todo esto. Lo que solemos ver en las películas hechas en el mundo latino es que, en primer lugar, faltan los hispanoparlantes; en segundo lugar, el enfoque es más bien hacia la población en general. No quieren usar el español porque temen perder el interés de ese público. A mí me pareció muy importante que el idioma fuera lo más fiel posible a lo hablado en la vida real. Esta película no se trata simplemente de una muchacha que llega a los Estados Unidos, donde se desenvuelve como a tientas. Se trata de una persona que aprende un idioma y también una cultura, y allí está lo importante, no sólo para esta película, sino para la experiencia de las personas que llegan a este país. No podemos dejar eso de lado, y debemos mostrar compasión por ello. Creo que la única manera de sentir compasión por esa lucha es dándonos cuenta de su naturaleza. No podemos rendirle beneficio a esa primera generación de extranjeros recién llegados a este país, a los hispanos, a los provenientes de Asia, de Francia, de Italia, si no los retratamos hablando el idioma que oyen al pensar. Me parece que en general, no le damos a entender a la gente lo difícil que es aprender no sólo un idioma, sino también una cultura, que conlleva la adaptación al medio ambiente, y hasta al clima. No les explicamos que de hecho, el idioma es lo que define todo eso para la persona; el idioma es lo que, al fin de cuentas, nos cambia. Realmente luché por eso, y tiene una gran importancia. Espero que eso forme parte de la manera en que se enseña este libro, y de la experiencia de la película. Hay que recordar que las vivencias de esta historia transcurrieron en español, aunque nosotros las estamos compartiendo ahora en inglés.